lunes, 4 de marzo de 2013

Vampiresa.

¿Has probado ya la sangre? porque yo estoy enganchadito a la tuya. A las horas y horas que nos pasamos ante teclas y risas. Preguntas y respuestas. Guiños y posdatas. P.D.: Me encantan las posdatas.

Siempre ahí, de diez a seis. Siempre con una sonrisa en la boca porque me haces reír. Eres agradable, simpática, dulce como la miel, tú. Bromista, atrevida, picante... Me alegro de que rompieran el molde, eres única. Con tus defectos y tus virtudes, con tu timidez y tu atrevimiento. Tus caritas, en especial la de sorpresa, que se me ha  quedado clavada en la cabeza (que graciosa te pones). Imaginándote cómo estarás, si en pijama, en la cama, en el ordenador, riendo o poniendo cara de diciendo ¿Qué está diciendo este? Pues lo que este está diciendo es que eres la mejor, recuerda, yo lo haré, que este que está aquí, siempre lo estará para escuchar o leer lo que tú quieras. Porque hemos compartido secretos, vergüenzas, tontunas a mares y aún así me quedan cosas por contarte, porque quiero y quiero que tú las escuches y leas.

Tendremos gustos diferentes musicalmente, me gusta tu música aunque no sea al contrario, me gustan los silencios aplicados con sonrisas de mi boca aunque no vengan de ninguna parte. Hacer un uso metafórico de experiencias vividas aunque tú no te des cuenta. Yo tampoco pillar tus metáforas porque yo nunca pillo nada, y así desde que nací hasta hoy. Que seas tan graciosa e imparcial, que pienses sobre tus arrugas... Y la forma en la que se te queda la cara al dudar. Tú sentido del humor, tus cejas que lo demuestran, mi falta de espontaneidad y las palabras sueltas que digo. Así sin más, porque no sé que decir, ni que pensar, porque me haces reír, y así me gusta estar.

Que me digas mis cosas buenas, mis virtudes, que te guste mi nuez, y el color verde y azul. Mi número, el que nos llevamos, el 5. Se como tú sabes, no cambies nunca porque te digo que tú lo vales. Que sé que me repito y se me olvidan datos, que soy así de olvidadizo cuando hablamos y se me olvidan conversaciones, pero, así como olvido también recuerdo, y cuando recuerdo una sonrisa en mí queda clavada. Mi sonrisa vale una sonrisa, la tuya en cambio, muchas más. Como sé que te gustan los retos y aunque seas como seas si hay un reto de por medio vas o haces lo que sea, pues te reto a que leas esta entrada esta noche. Sé que no lo cumplirás. Y gracias por sacarme otra sonrisa más.

Como siga así me va a pegar un subidón de tanto dulce, me va a dar una hiperglucemia, con tan sólo un mordisquito de ti. Que te debo uno, y un título. Ya te has ganado mi plena confianza, mis confidencias, y mis gracias... Porque yo soy un experimentado en la inexperiencia. Tú azucar, yo diabético. Tú agua, yo sed. Tú diurna, yo noctámbulo. Pero somos clandestinos...

Miro las estrellas titilar y te miro a ti y tiritas de frío. Te miro y me río, no tengo un por qué, tan sólo un "me haces reír".  Y me parece increíble que puedas tener las manos más frías que yo..., te quieres llevar todos los récords.

Ya mismo serás una vampiresa, y yo seguiré siendo un vampiro, pero acompañado. Mis ojos se han quedado con más ganas de ti. Y qué cojones, yo también. Espero volver a esperar oculto... A sentir el morbo y el terror por ver si alguien nos veía juntos. Tírate más a la piscina, que la primera vez me gustó. Y me gustó mucho.

Esta vez me quedo por aquí, que mi cupo esta vez eran cuatro euros... Y...

P.D.: ...Cuatro letras y seis letras. Y una tilde.


1 comentario:

  1. HOY… (4-III-2013)

    Hoy siento muchas cosas. Hoy siento no haber estado anoche para acompañarte en la fría pantalla. Hoy siento que te he fallado. Siento haber borrado nuestro microrrelato convertido en macro. De todas maneras… quizás se hayan borrado las palabras, pero siempre nos quedará la emoción, el intercambio de frases, ese “te toca” tan ansiado por ver lo que había escrito el otro.
    Hoy he vuelto a recorrer el paseo que dimos, esta vez en coche. Hoy desapacible, con el mar embravecido y el cielo encapotado. Llueve. Antaño agradable, con el mar de banda sonora y el cielo estrellado. Raso.
    -Mira aquella. Aquella está titilando.
    -¿Y cuál es aquella?
    - La que estoy señalando.
    -Claro, como si solo hubiera una…
    Hoy me has buscado. Hoy te he encontrado. Ibas de verde, ¿casualidad? Treinta minutos se me hacen cortos. Creo que se me cambia la cara cuando estás conmigo. Me pregunto si los demás también se dan cuenta.
    Un zumo de piña y olor a lluvia. ¿Eres feliz con tan poco?
    Hoy he visto cómo te hablaba. Ella a ti. Sí, tú siempre a la espera, tímido y reservado. Creo que el corazón se me ha roto en pedacitos… al ver tu cara de anhelo, de frustración, de enamorado. Tanto que has bajado la vista al suelo. «Ven aquí que te arrulle, mi niño», he pensado. Aun así, ha sido divertido. Todas ellas rodeándonos de un parloteo que poco nos importaba. Me importan más las miradas que nos hemos cruzado. Tus pupilas manteniéndose en mis pupilas, ajenas a nuestro alrededor.
    Hoy me pareció que temblabas… También temblé yo el primer día, ¿por qué no confesarlo?
    La felicidad es una noche de invierno. Unos vaqueros claros. Un bar cualquiera. Un vodka-lima. Un juego de espejos donde descubrir que el otro te está mirando cuando ya creías estar fuera del alcance de su vista.
    Yo también quiero que me cuentes tus anhelos, tus secretos… sentados en un banco intentando ignorar el frío. Parco en palabras. Expresando sentimientos inefables.
    Tu mano y mi mano. La vergüenza es la vencedora. ¿Tú también tienes sed? El comentario de texto quedó inconcluso. Nunca me atreví a preguntar si querías agua.
    P.D.: Nunca podrán frenar mi puño, mi letra, mis latidos.
    Clandestina para siempre.

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