Qué voy a decirte que no sepas...
Me has despojado de todos mis secretos, y tan ricamente te he dejado. Nos hemos contado cosas que nadie conocía, historias para llorar de vergüenza y otras que no sabría qué decir todavía... Ha sido difícil llegar a este punto, tan lejos, aun (¿aquí también he hecho un muy buen uso de él?) no apostando nadie por nosotros un duro y hemos acabado sacándole los cuartos hasta a Morfeo, y Cronos sigue siendo el mismo rata de siempre. El mismo que hace que llegue a las 4, ya me tenga que ir y sean las 11 y cuarto, las 3 de la madrugada, el momento en el que no quiero irme. Aunque ahora estoy de triquis y puedo aprovechar toda la noche y unas horas más del día... ¡Qué cojones, me gusta zumbar!, y la zumba también. Me lo paso tan, tan, tan bien que de emocionarme tanto el venir me apena más el irme... Siempre vale la pena ir, aunque sean un par de horas, que nos dé tiempo al primer abrazo y un par de besos...
¿Te apetece llamadita? Y lo que tú quieras, y si quieres hacer un tiroteo sabes que estoy preparado... Me gusta que me ganes, o lo intentes..., a besitos, abrazos, mimitos y tenerme contento (y todas las típicas cosas que contigo me siento La vie en rose). Disfruto, de veras contigo disfruto... ya sean 24 tumbado o 70 de pie.
Han sido 9M para el recuerdo, para continuar, avanzar y evolucionar. Siento que hemos ido cambiando, mejorando, profundizando el uno en el otro y cediendo una confianza que no tiene precio, infinita. Soy un agradecido y no me quedaré nunca con las ganas de decirte siempre, gracias.
Y, por cierto, te quiero.
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