sábado, 22 de diciembre de 2012
Tú.
Tú y solo tú, te lo dije en su momento y te lo repito ahora. Hoy me siento con fuerzas de decirte que me gustas, que siento algo más que solo angustia al no poder hablarte. Sé que hoy digo esto y que mañana me diré a mi mismo que miento. Necesitaba escribirlo pues al viento no es suficiente para complacer mi ansia de decirlo. Esta noche, una noche más. Otra noche donde me gustas cada vez más y más. No sé si es un amor correspondido, no quiero decir que no, no puedo, me da asco, sentir lo que siento y no decirlo, querer a quien yo quiero y ser un amor imposible. Si algún día lo digo mas lo diré de verdad pues de verdad te digo que no sé si me amas pero yo a ti siempre y cada día con más ganas. Ya te dedique una entrada en la que te dije que sí que te quería, que sí que te odiaba, que pensaba muchas cosas y quizás sea el cambio de sentir el sol del día a la pena de ver como la noche se acaba. Me debes un beso que te cobraré, uno de allá por los buenos tiempos, en donde todavía había amor en el aire. Espero que se vuelva a respirar ese ambiente caliente que tanto ame, donde nuestro amor era constante sin tapujos ni contratiempos que tanto llego a gustarme. Pienso en ti constantemente, tal vez siempre, quizás a veces pero de vez en cuando te me vienes a la mente. Es impresionante como llegue a quererte sin razón aparente. Es increíble lo que me costo olvidarte. Ser de corazón noble y por orgullo rocé la muerte. Siempre nos unirán canciones, siempre escucharé las mismas para que por lo menos en mi alma no me abandones. Tanto buen momento y tan mal final del cuento. Tanto buen recuerdo y tan mal por dentro. Tú eres la protagonista y yo el narrador. Tú eres la que apuesta y yo el que sufre por amor. Creo que te mereces mucho y yo poco, creo que me merezco menos de lo que tengo y que tú a veces no me comprendes, pero bueno, nadie nunca dijo que esto fuera a ser a partes iguales...
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