sábado, 29 de diciembre de 2012

Alcohol.

Cada noche era calor, sentir su aroma, quemaba a fuego y nunca me negó su amor, un amor ciego. Era quererla de día y de noche saciar mi sed con ella. Fue increíble como pude llegar a quererla tanto, era mi otro mundo, en el que me sentía a salvo. Sufrí tanto con otras pero ella me hacía sufrir porque yo quería, yo se lo pedía y así me saciaba, así con ella todo lo olvidaba. Olvide olvidar, olvide el hambre, olvide cuanto dolor llegue a tener por amar, por olvidar olvide hasta mi nombre. Era tan graciosa que yo decía tonterías, era tan morbosa que quedaba con ella todos los días. No faltaba nunca con ella a una cita, quedábamos donde fuera, más bien era por mi ya que ella de mi no necesita. La quería con locura, necesitaba de ella, ella fue quien me hizo olvidar el que un día juré como mi amor de porvida. Fue gracias a ella, ella fue quien me apoyó en esos días tristes cuando necesitaba algo en mi vida. Me alegro de haberla conocido, no es quien yo buscaba exactamente pero me ayudo a olvidar, aunque yo no olvido. Quizás no olvide del todo pero me ayudó y aun volviendo a recordarlo, el dolor no era tan profundo. Poco a poco ella me ayudó a olvidar cuando a recordar volvía, poco a poco más que olvidar paso el dolor día a día. Nunca me arrepentiré de haber probado de ti, fue lo que el destino quiso y como quiso lo cumplí. Probé de ti y enganchado me quede, me quise desenganchar pero por más que quise no pude. Eras tan dulce y a la vez tan dolorosa, eras tan tú que yo sin un beso de ti me sentía mal y volvía a pensar en cosas que contigo se esfumaban como de la noche a la mañana. Y de la mañana a la noche no te tenía y sin ti yo no era nada. Te llamaba de tantas maneras pero siempre me entendías y era a ti a quien buscaba entre la multitud, eras tú la que de mi no necesitaba y me diste, esa era tu virtud. Incluso cuando me sentía como una mierda en ti podía confiar, guardabas mis secretos y me sentía querido y me alegraba sin sentido. Solo probarte una vez al día para mi era suficiente pero sabía que llegaría el día en que no podría verte, nunca más. Yo me iría pero tu siempre ahí estarías y sé que no soy al único al que calor dabas. No era yo el único al que olvidar ayudabas. Un día me di cuenta y preferí dar la vuelta, mirarme en el espejo y olvidar todo lo que ella me dijo, no quería llegar a ver un día en el que me mirara en el espejo y me viera solo, con una botella y viejo.



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