Un boom boom que me da fuerte en el corazón, una clandestina que es culpable de enamorarme. Un sentimiento inefable del que estoy encantado de sentir, una dulce condena... Que hasta a mí, yo juez, me encantaría de sentencia. A veces lo entiendo, pero otras tantas veces es imposible de entender, no tiene explicación, no tiene porqué, no entiendo nada... Y me pregunto a mí mismo cómo es posible, cómo lo consigue.
Tiene un toque especial, tiene algo que la hace guapa, divertida, apasionada, clandestina... única. Causa un efecto extraño en mí, además de adicción, y es que soy pasto de sus encantos, me vendo a la primera... Esas caderas afanarían a cualquiera la razón, la coherencia, la lucidez... Creo que por eso me he vuelto un "loco", tu loco. Realmente estoy loco, por ti. Además de que me vuelves loco, todo mi cuerpo enloquece y prevalece el pensamiento de comerte bañada en chocolate, Milka ya puestos... ¿Y por qué no darnos un baño en zumo de piña?, con todo el cargamento que tienes en el coche ¡podríamos!, e incluso repetir. Es que cada ratito junto a ti es dulce, cada conversación, cada beso en el que me baño, cada gota de sangre que te arrebato, cada abrazo que me estremece y me hace agarrarme a ti con más fuerza.
¿Por qué eres así? ¿Por qué estás aquí? No habría té ni hojaldre ni pavo en el cielo...
Gracias por venir entre nubes, por salir de sueños que no he tenido, por concedérmelos... No te merezco, no te mereces todo lo que estás pasando. Ni de lejos ni de cerca, te mereces el cielo, de donde viniste, en la tierra, vivir en Matrix... Si quieres, junto a mí...
Y es que nuestra edad es un simple número, otro más. Y es que nosotros no nos llevamos bien con ellos, somos de letras. Somos letras. Soy lo que me produces, eres quien eres. "¡Y que le peten a todo lo demás!" ¡Ven junto a mí!, todavía te quedan récords por alcanzar... Como cenar en mi casa, darme mil besos (:*), echar una cabezadita juntos y cogidos de la mano...
Sigo preguntándome cómo lo consigue...
Crear esto en mí. Hacerme sentir así. Este meneo que me tiene removido, con el suelo taladrado, en tensión... Temblando de los pies a la cabeza. Solo tú lo consigues, eres el sol que siempre busco cuando tengo frío y la sombra en la que me refugio cuando me quemo. Porque siempre seré Cuatro Letras, nunca olvidaré ser clandestino, vampiro, tonto... Y siempre recordaré que fuiste la culpable de que temblara sin ninguna razón, de que tiritara mi corazón...
No hay comentarios:
Publicar un comentario