Que lugar tan entrañable, donde hablar y escuchar, compartir y recibir, mirar de ida y esperar la de vuelta. Un refugio donde una melodía agradable siempre me acompaña, con bonitas canciones, recuerdos que desentrañan y a la vez crean nuevos, lleno de palabras que dicen muchas otras, que te llevan a una imagen, una comida, una bebida, un espejo, quizás también una mirada mezclada con sonrisa, quién sabe... Mi refugio está lleno de cosas como estas, de algo más que palabras, de gestos bonitos, personas bonitas y letras preciosas, alberga también números específicos...
Mi refugio son muchos lugares, no tiene ubicación única, siempre va de un lado hacia otro, añadiendo parajes, algunos transitados, otros sólo los pisaste tú y ahora los piso yo, otros los pisé yo y ahora los pisas tú... Pero en mi refugio el cielo es nuestro, tengo reservada una nube de ensueño, y un sueño para acompañar a la nube... El cielo es un lugar exclusivo de nosotros, al igual que en nuestros sueños. La parcela privada de mi refugio está sujetada por un cuerpo, de corazón escandaloso, de pulso tembloroso, siempre rondándote a media noche, empezando de primera hora, con tu voz dulce, de nana, sabor chocolate suave, zumo de piña, merengue de pastelería... Y tú el mejor pastel, el más azucarado, con el mayor cariño puesto, el más dulce y en el que siempre me fijo, el primero, el único, mi favorito...
Nuestro refugio...
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