miércoles, 10 de abril de 2013

Tu refugio.

Aquel lugar donde te pierdes, un mundo aparte, que sólo logras encontrar cuando realmente necesitas. Tu refugio, el mío, nuestro mundo, el tuyo, tus abrazos, los nuestros... Me siento a salvo entre tus dedos, entre caricia y caricia por mi pelo, mi pelo siempre deseoso de probar caricia tuya, como mi oído de ser arrullado y encontrarse en un sueño, en un sueño que te encuentre al despertar, y te vea al abrir los ojos, al salir del descanso al que me llevas, de volver al mundo y parecer seguir entre sábanas, adormilado, susurrando, diciendo a voz tenue que me haces cosquillitas, que me siento feliz, que estoy medio dormido entre sonrisa y sonrisa, que estoy medio despierto entre caricia y caricia... En mi refugio solo veo mimos, abrazos y besos, dándolos y recibiéndolos, pidiendo prestados y devolviéndolos con intereses y añadidos. En mi refugio sólo puedo encontrar paz y recuerdos, guiños y risas, creando momentos que valen la pena recordar, guardar en el cajón de los recuerdos, abrir dentro de veinte años, recordar que un día este fue mi refugio, remontarme a antaño y rememorar todo lo que hice de crío, de adolescente, de enamorado clandestino... Dejar salir una sonrisa, un hilo de recuerdos que me lleven al inicio, al comienzo, sentirme nostálgico por mi refugio...

Que lugar tan entrañable, donde hablar y escuchar, compartir y recibir, mirar de ida y esperar la de vuelta. Un refugio donde una melodía agradable siempre me acompaña, con bonitas canciones, recuerdos que desentrañan y a la vez crean nuevos, lleno de palabras que dicen muchas otras, que te llevan a una imagen, una comida, una bebida, un espejo, quizás también una mirada mezclada con sonrisa, quién sabe... Mi refugio está lleno de cosas como estas, de algo más que palabras, de gestos bonitos, personas bonitas y letras preciosas, alberga también números específicos...

Mi refugio son muchos lugares, no tiene ubicación única, siempre va de un lado hacia otro, añadiendo parajes, algunos transitados, otros sólo los pisaste tú y ahora los piso yo, otros los pisé yo y ahora los pisas tú... Pero en mi refugio el cielo es nuestro, tengo reservada una nube de ensueño, y un sueño para acompañar a la nube... El cielo es un lugar exclusivo de nosotros, al igual que en nuestros sueños. La parcela privada de mi refugio está sujetada por un cuerpo, de corazón escandaloso, de pulso tembloroso, siempre rondándote a media noche, empezando de primera hora, con tu voz dulce, de nana, sabor chocolate suave, zumo de piña, merengue de pastelería... Y tú el mejor pastel, el más azucarado, con el mayor cariño puesto, el más dulce y en el que siempre me fijo, el primero, el único, mi favorito...

Nuestro refugio...

No hay comentarios:

Publicar un comentario