miércoles, 29 de mayo de 2013

Me dan miedo las alturas... pero contigo salto.

Soy feliz... Te tengo a ti, me das todo lo que necesito y de lo que carecía e... iría contigo hasta el infinito, rozando el confín del mundo, cerca del último sueño. Y sería contigo, nada más y exclusivamente contigo. Porque te has portado así conmigo, has sido y eres tal y como me encanta, y venías así ya de fábrica... Eres un "¡gracias!" grande. No pensé que el amor me iba a llegar sabiendo a vértigo... a caída al vacío. Pero vino así, y el vino no le gusta. No te merezco, la verdad... Como siempre digo eres demasiado para mí, eres tanto y más de lo que me esperaba, teniendo en cuenta que no me esperaba nada. Llegaste voluntariosa a ayudarme y has acabado siendo mi elixir y adicción. Espero que estés contenta... te deseo cada mañana, cada segundo, no sales de mi tonta cabeza. Y de lejos parecías guapa... al saltar, de cerca, eres hermosa... una belleza. Me da cosilla que no te veas así... mujeres, os veis defectos por doquier, y tú perfecta para mí. ¿Tu único defecto? Que seas perfecta, a mis ojos, como siempre dices. Pero a los de otros también... afortunado yo que logré ver más allá de lo que vistes y... ya no encuentro adjetivo para definirte.

Soy un loco y tonto sediento que te gusta... Me encanta ser un loco y tonto sediento, y ¡que conste en acta! También que no hay distancia de aquí al suelo que me dé pavor a la hora de saltar contigo, no hay vacío que no hayas llenado tú... Estoy nuevo por dentro y así te mantienes tú por fuera. Qué modesta eres... a veces hay que creerse las locuras de un tonto, son más cuerdas que las palabras de mil cuerdos.



Nosotros sí que hemos arriesgado, tú sí que has arriesgado por lanzarte a la piscina. Te doy gracias y a la vez siento miedo por no saber qué pasará... Qué más vendrá, el porvenir que nos espera... Pero no sabemos ver el futuro como algunos esperan. Hemos arriesgado, has arriesgado... y para ser feliz hay que arriesgar.

lunes, 13 de mayo de 2013

Descrito por SL´.

Cuatro Letras


Me gusta tu sencillez, el que seas tan tranquilo. A veces me quedo mirándote cuando estás pensativo. Me imagino qué melodía estarás escuchando a través de tus inseparables auriculares. Ese eres tú, un chico cualquiera, un adolescente en vaqueros claros, zapatillas y camiseta lisa que pasea frente al mar. Intuyo que he venido a romper tu soledad… Me siento como un polizón que se ha colado en tus paseos solitarios... mientras te pierdes en tus pensamientos, en tus recuerdos, en la memoria de una chica que te dejó una herida que nunca llegó a sanar del todo…
Me ofreciste tu confianza desde el principio. Gracias por compartir tus escritos conmigo, por abrirme tu corazón desde la primera noche. Me sorprendió que me invitaras a tu mundo virtual tan pronto. (Aunque mi curiosidad ya lo había descubierto. Empezaba a conocer tu mundo interior, tu alma pura, como la de un niño.) Y desde entonces deseé inyectarte mi amor como insulina... También comencé a envidiar tu facilidad para hacer encajar las palabras y que terminen formando un puzle perfecto, como sólo tú sabes hacerlo.
Eres único y especial… Me encanta tu falta de interés en lo superficial. Quizás a tus 16 ya sabes que «lo esencial es invisible a los ojos». Careces de egoísmo, das tanto sin pedir nada a cambio… No juzgas a los demás, eres lo suficientemente maduro para aceptarlos como son. Tienes poco y te conformas sin protestar. Aceptas la vida como te viene. Tu humildad y tu nobleza no se encuentran en otros de tu edad.
Tan grandes dosis de romanticismo sólo podían provenir de un caballero como tú. Esa ilusión por sorprenderme, esas ganas que tienes de mí. Te doy las gracias por ser yo la que ocupo tus pensamientos.


Me alegro de que todo lo que has vivido
te haya convertido en lo que eres ahora…

porque me encantas.

jueves, 2 de mayo de 2013

Con el corazón tiritando.

Un boom boom que me da fuerte en el corazón, una clandestina que es culpable de enamorarme. Un sentimiento inefable del que estoy encantado de sentir, una dulce condena... Que hasta a mí, yo juez, me encantaría de sentencia. A veces lo entiendo, pero otras tantas veces es imposible de entender, no tiene explicación, no tiene porqué, no entiendo nada... Y me pregunto a mí mismo cómo es posible, cómo lo consigue.

Tiene un toque especial, tiene algo que la hace guapa, divertida, apasionada, clandestina... única. Causa un efecto extraño en mí, además de adicción, y es que soy pasto de sus encantos, me vendo a la primera... Esas caderas afanarían a cualquiera la razón, la coherencia, la lucidez... Creo que por eso me he vuelto un "loco", tu loco. Realmente estoy loco, por ti. Además de que me vuelves loco, todo mi cuerpo enloquece y prevalece el pensamiento de comerte bañada en chocolate, Milka ya puestos... ¿Y por qué no darnos un baño en zumo de piña?, con todo el cargamento que tienes en el coche ¡podríamos!, e incluso repetir. Es que cada ratito junto a ti es dulce, cada conversación, cada beso en el que me baño, cada gota de sangre que te arrebato, cada abrazo que me estremece y me hace agarrarme a ti con más fuerza.

¿Por qué eres así? ¿Por qué estás aquí? No habría té ni hojaldre ni pavo en el cielo...

Gracias por venir entre nubes, por salir de sueños que no he tenido, por concedérmelos... No te merezco, no te mereces todo lo que estás pasando. Ni de lejos ni de cerca, te mereces el cielo, de donde viniste, en la tierra, vivir en Matrix... Si quieres, junto a mí... 

Y es que nuestra edad es un simple número, otro más. Y es que nosotros no nos llevamos bien con ellos, somos de letras. Somos letras. Soy lo que me produces, eres quien eres. "¡Y que le peten a todo lo demás!" ¡Ven junto a mí!, todavía te quedan récords por alcanzar... Como cenar en mi casa, darme mil besos (:*), echar una cabezadita juntos y cogidos de la mano... 

Sigo preguntándome cómo lo consigue...

Crear esto en mí. Hacerme sentir así. Este meneo que me tiene removido, con el suelo taladrado, en tensión... Temblando de los pies a la cabeza. Solo tú lo consigues, eres el sol que siempre busco cuando tengo frío y la sombra en la que me refugio cuando me quemo. Porque siempre seré Cuatro Letras, nunca olvidaré ser clandestino, vampiro, tonto... Y siempre recordaré que fuiste la culpable de que temblara sin ninguna razón, de que tiritara mi corazón...