Impreso a fuego en la sien. Traspasando los horizontes del tiempo se quedan guardados para siempre. Como un beso en la mejilla, de labios pintados queda calcado el color en mi piel, pero de lo que un beso carece un recuerdo padece, la persistencia. Quedando por siempre arrinconado en la memoria, por ahí, apartado de lo demás y sólo vuelve cuando ella quiere que vuelva a recordar. Un desencadenante, un beso efímero, un artificio, palabras al viento. Un sentimiento que evoque un momento, perdurable hasta mi último aliento. No se olvidará nunca lo que pasó con trifulca, punto y coma, punto y final. Un recuerdo memorable hasta el fin, de increíble de principio. No todo fue derrota, hallo también en esta cabeza victoria y algún que otro empate. También agobio, risas, odio, alegrías. Algún día me quedaré sin espacio para guardar y tan sólo me quedará recordar. Puede que tal vez a mi puto cerebro le dé por celebrar que hubo de todo, libere endorfinas y alguna que otra droga más, más potente, que me deje para el arrastre. Que me deje en babia, pensativo mirando fotos, absorto ante... ella. Que ella me deje renovar recuerdos y si no es así deja que muera, recordarte no sirve y borrarte no puedo, un recuerdo perdura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario