Madurez, una palabreja que lleva sonando en mi cabeza hace poco más de Seis Letras. Supongo que, bueno, soy "mayor" en el menor sentido del adjetivo. Voy aprendiendo cosas, conociendo nuevos parajes que ni de lejos pensé que fuera a conocer en un corto periodo de tiempo como el que se me está haciendo. Espero que no se me suba a la cabeza el adjetivo. Lo dudo mucho, muchas veces discrepo de que me lo atribuya... Creo que aún me quiero quedar un poco más siendo un niño, un niñato si concretamos. Pero me gusta mucho saber que, a tus ojos soy maduro. Siempre me gustó, desde la primera vez que lo escuché de tus labios... o lo leí de tus deditos. Que me veas así y aparente mucha más lucidez que el resto de "niños" de mi edad, de mi quinta, que, por suerte, no te quitan razón. Menos mal que ésto de ser maduro no implica dejar de decir mis gilipolleces, hacer mis bromas y sentirme yo. Me siento estable, con tonterías que no valen la pena ni dar vueltas y, con la felicidad madura y alojada dentro de mí (espero que sin fecha de emancipación). Creo que, a su medida, que me veas maduro ha hecho que yo me vea maduro y razone a veces de la manera correcta. Como debería hacer. Como creo que hace un servidor.
Sé que maduro no tiene nada que ver con "más duro", y que a la primera de cambio seré tan susceptible como cualquier inmaduro que ronda estos lares. Qué le voy a hacer, aunque pienso que recordar quién me lo dijo y por qué me ayudará hoy y siempre. ¿La verdad? te doy gracias, aunque eso ya lo sabes por activa y por pasiva, repetida y repetida.
Espero que me sigas viendo maduro. No creo que cambie ya mucho más, me siento en la última etapa de cambios tan radicales como otras veces, por otras cosas... Como ya he dicho, me siento estable y no tendría esta estabilidad si no te tuviera a ti. No te voy a hacer la pregunta de ¿te quedarás conmigo?, solamente decir, me siento maduro contigo.
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